La calle como contexto terapéutico

Los trastornos de la conducta alimentaria son afecciones complejas que afectan profundamente la relación de una persona con la comida, el cuerpo y las emociones.

El contexto terapéutico, entendido como el espacio físico, emocional y relacional donde se desarrolla la terapia, desempeña un papel fundamental en la recuperación de quienes lo padecen.

Este contexto no solo se refiere al entorno físico, sino también al marco emocional, relacional y simbólico que se construye entre terapeuta y pacientes del grupo. 

Una de las funciones más importantes es actuar como un “contenedor emocional”.

El terapeuta debe poder sostener emocionalmente lo que los pacientes aún no pueden procesar por sí solos. Pero este proceso solo puede tener lugar si el contexto genera seguridad, estabilidad y previsibilidad. Sin estas condiciones, difícilmente los pacientes podrán abrirse o explorar aspectos dolorosos de sí mismos.

Con el tiempo les permitirá expresar sus vivencias sin juicio y dónde lo no dicho encuentra palabras.

No todos los pacientes necesitan el mismo tipo de contexto. Algunas personas requieren una estructura firme, otras necesitan mayor flexibilidad. Algunos se benefician de un estilo más directivo, otros de uno más reflexivo.

En este sentido es necesario moldear el contexto para hacerlo flexible y adaptado a los pacientes y generar alternativas fuera de hospital de día es un gran recurso.

La calle y todas la actividades que se pueden realizar en el afuera permiten una apertura diferente.

El paciente se motiva, se relaja introduciendo la terapia en un contexto cotidiano como puede ser una terraza que permite a la vez afrontar dificultades con la alimentación en compañía del resto del grupo.

Abrir discusión, compartir inseguridades y temores al respecto en un contexto diferente genera cohesión, identificación, objetivos comunes que las impulsan al cambio.

Así como compartir un momento agradable, gratificación, risas, tan necesarias para mantener esperanza de cambio. 

En ese sentido desde Maradam planteamos diferentes espacios terapéuticos donde el contacto con la naturaleza o la participación en actividades de ocio también desempeñan un papel crucial en la recuperación de los trastornos de la conducta alimentaria. Tambien reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y aumentan los sentimientos de calma y tranquilidad 

No se trata solo de un espacio físico donde se lleva a cabo la terapia, sino de un contexto emocional, social y simbólico que sostiene y facilita el proceso de cambio. Al integrar un entorno seguro, estructurado y comprensivo, se potencia la eficacia de las intervenciones terapéuticas y se favorece una recuperación más completa y duradera.

Sobre la autora

Pilar Arasanz es psicóloga sanitaria especializada en trastornos alimentarios en Maradam. Experta en terapia de grupo y familiar, con amplia trayectoria en salud mental.