Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, son condiciones complejas que combinan factores psicológicos, biológicos y sociales. Aunque el tratamiento principal suele ser psicoterapéutico, los psicofármacos pueden desempeñar un rol importante, especialmente en casos moderados o graves.
En primer lugar, una pastilla no puede solucionar estos problemas ya que suponen una afectación psicológica profunda y fuertemente relacionada con rasgos de personalidad, la forma de enfrentar el mundo y el crecimiento vital de la persona. Debemos aclarar que ninguna medicación, independientemente de su elección, altera los síntomas principales del trastorno de conducta: baja autoestima, inseguridad y dificultades al relacionarse con otros y la insatisfacción corporal, son elementos que moldean la raíz de los trastornos de conducta alimentaria.
El proceso de tratamiento de un trastorno de conducta alimentaria es extenso y comienza por reconducir patrones dietéticos alterados. Esto puede generar gran temor y ansiedad vinculados. En estas circunstancias más severas, también podría ser lógico considerar alternativas farmacológicas.
En este artículo tratamos de esclarecer cuándo es recomendable considerar un tratamiento con medicamentos y cuándo no, en qué pueden contribuir los psicofármacos y en qué no, los temores y interrogantes que generan y qué medicamentos pueden ser beneficiosos para los problemas alimenticios. Discutiremos los trastornos alimentarios en general y, en caso de ser necesario, de tipos específicos.
¿Para qué se usan los psicofármacos en los TCA? ¿Cuándo usarlos y cuando no? ¿Para qué no sirven?
El objetivo de los psicofármacos en los TCA no es curar la enfermedad por sí sola, sino:
- Reducir síntomas asociados: ansiedad, depresión, impulsividad, obsesiones, compulsiones o síntomas afectivos.
- Disminuir conductas disfuncionales: como atracones, purgas o restricción alimentaria.
- Facilitar la psicoterapia: al estabilizar emocionalmente al paciente. El tratamiento psicoterapéutico necesario para cualquier trastorno alimentario ofrece gradualmente herramientas para reconocer, confrontar y solucionar los conflictos fundamentales. Los medicamentos pueden contribuir a mejorar las condiciones psicológicas para aceptar la terapia.
La medicación se considera necesaria cuando hay síntomas comórbidos como depresión, ansiedad severa, obsesiones o impulsividad. También se emplea cuando las conductas alimentarias desadaptativas (como atracones o purgas) son intensas y persistentes y cuando la psicoterapia sola no ha sido suficiente.
No se recomienda medicar en fases muy iniciales, sin una evaluación completa. Tampoco es recomendable prescribirla como sustituto de la psicoterapia o intervenciones psicosociales, y si la persona presenta un peso corporal extremadamente bajo sin supervisión médica cercana (por riesgo de efectos adversos pues más dosis a veces no supone mayor efectividad en estados de desnutrición).
Lo que no pueden hacer los psicofármacos es cambiar la relación emocional con la comida, modificar creencias disfuncionales ni patrones de pensamiento ni reemplazar el trabajo terapéutico ni el acompañamiento integral.
Preguntas frecuentes y miedos comunes
¿Si empiezo, tendré que tomarla de por vida? No. El tratamiento es temporal y se evalúa periódicamente. La duración depende de la evolución clínica, pero en general se mantiene entre 6 y 12 meses tras la estabilización.
¿Me sedará o me impedirá sentir o pensar? No necesariamente. Bien indicados, los psicofármacos están diseñados para estabilizar, no anular. Algunos efectos sedantes pueden aparecer al inicio, pero suelen ser transitorios.
¿Me creará dependencia? No. La mayoría de los fármacos utilizados en TCA (como antidepresivos y antipsicóticos atípicos) no generan dependencia. Las benzodiacepinas sí pueden generar adicción y se usan solo a corto plazo.
¿Me puede hacer engordar? Depende del fármaco. Algunas medicaciones muy concretas que pueden influir en la variación de peso, y el/ la psiquiatra conoce valora en qué casos es contraproducente. La inmensa mayoría de las medicaciones que damos para tratar los problemas con la alimentación no tienen una repercusión significativa en el peso. En todo caso la recuperación nutricional de una persona debe darse desde su decisión propia de querer recuperarse y no a través del posible efecto secundario de un psicofármaco.
¿Puedo tomarla si me quiero quedar embarazada? Algunos psicofármacos no están recomendados durante el embarazo, pero existen alternativas seguras. Es fundamental consultar con el psiquiatra y el ginecólogo para planificar adecuadamente.
¿Es segura la medicación?
Cuando es indicada correctamente por un profesional y se siguen las pautas recomendadas, la medicación es segura. El seguimiento médico permite ajustar dosis y controlar posibles efectos adversos.
¿Cuánto tiempo hay que medicar?
Cada caso es distinto. Generalmente se recomienda mantener el tratamiento:
- Al menos 6 meses después de alcanzar la mejoría.
- Entre 9 y 12 meses en casos con riesgo de recaída.
- De forma prolongada solo si hay trastornos psiquiátricos comórbidos persistentes.
¿Qué dice la evidencia científica?
Si existe un estado asociado de desnutrición, el primer paso será revertirla para garantizar la estabilidad física del individuo con el trastorno alimentario.
El pronostico mejora cuanto antes la paciente inicie un tratamiento integrador y tenga un menor tiempo de evolución.
El abordaje familiar y/o de pareja es indispensable, especialmente en la anorexia nerviosa a cualquier edad, y especialmente en población joven.
No hay un medicamento específico para los síntomas fundamentales de la anorexia nerviosa y otros trastornos alimentarios.
Para algunas medicaciones necesitamos acumular más conocimientos y estudios para decidir si son eficaces.
En general, los mejores resultados se observan cuando la medicación se combina con intervenciones psicoterapéuticas.
¿Qué tipos de fármacos se utilizan?
Muchos psicofármacos actúan sobre neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la dopamina o la noradrenalina, que están alterados en muchos pacientes con TCA.
La evidencia apoya el uso de algunos psicofármacos en situaciones especificas:
- Antidepresivos ISRS (fluoxetina, sertralina): comunes en bulimia y ansiedad. Incrementan la presencia en el cerebro de serotonina y otros neurotransmisores, lo que puede mitigar la ansiedad y mejorar el estado emocional, los comportamientos ritualizados y, hasta cierto grado, el pensamiento circular característico de los estados obsesivos.
- Ansiolíticos ( benzodiacepinas e hipnóticos): facilitan la reducción de la angustia, la ansiedad y el insomnio. Las benzodiacepinas deben usarse de manera puntual pues generan fenómeno de tolerancia (con el tiempo para conseguir el mismo efecto he de ir aumentando dosis), dependencia y adicción. La melatonina puede ser útil en las situaciones leves, como regulador del sueño.
- Antipsicóticos atípicos (olanzapina, aripiprazol): usados en anorexia con rigidez cognitiva. En situaciones específicas, pueden aliviar angustias intensas resistentes a tranquilizantes, desbloquear cuando se encuentra muy aislado en sí mismo y profundamente agobiado, disminuir el deseo de hiperactividad obsesiva o neutralizar comportamientos agresivos.
- Estabilizadores del ánimo (topiramato): en trastorno por atracón o comorbilidad bipolar. El topiramato o la zonisamida junto con otros medicamentos utilizados en crisis epilépticas, pueden disminuir la impulsividad hacia la comida en situaciones de bulimia o trastorno por atracón.
- Psicoestimulantes (lisdexanfetamina): aprobados para el trastorno por atracón.
¿Cómo se inician y finalizan los tratamientos?
Inicio:
Siempre bajo supervisión médica especializada.
- Empezar con dosis bajas y aumentar progresivamente (especialmente en anorexia por sensibilidad a efectos secundarios).
- Se evalúa el efecto tras 4-6 semanas.
Finalización:
- Si hay mejoría clínica estable, se considera retirada progresiva.
- Se reduce lentamente para evitar síntomas de discontinuación.
- Idealmente, se acompaña de seguimiento psicoterapéutico continuo.
¿Cuánto tiempo se deben tomar?
Depende del trastorno y la respuesta. En general, se recomienda un mínimo de 6 a 12 meses en tratamiento efectivo, antes de considerar retirada. En casos con recaídas o comorbilidades (como depresión crónica), puede extenderse por varios años.
Conclusión
Los psicofármacos no son una solución mágica para los trastornos alimentarios, pero sí pueden ser una herramienta útil cuando se usan adecuadamente. Representan una herramienta valiosa, aunque no exclusiva, en el tratamiento de los TCA.
Debe estar prescrita y con seguimiento del o la psiquiatra especialista en trastornos de la conducta alimentaria.. Su uso debe ser individualizado, combinado con psicoterapia y siempre bajo la supervisión de un equipo especializado.
Utilizados adecuadamente, pueden facilitar el camino hacia la recuperación y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Su utilización debe integrarse dentro de un abordaje multidisciplinario que incluya psicoterapia, seguimiento nutricional y apoyo familiar, sin olvidar que detrás de cada síntoma hay una persona con una historia que necesita ser escuchada y acompañada.
Sobre la autora
Belén Unzeta Conde es Directora Médica en Maradam y Psiquiatra con más de 15 años de experiencia clínica en el tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). A lo largo de su trayectoria, ha combinado la práctica asistencial con una intensa labor docente como formadora en diversas universidades, consolidándose como una referente en salud mental, especialmente en el abordaje integral de los TCA. En este artículo, comparte su visión experta sobre el uso de psicofármacos en estos trastornos, aclarando cuándo están indicados, qué papel cumplen y por qué nunca pueden ser una solución aislada.
Referencias
American Psychiatric Association. (2013). *Diagnostic and statistical manual of mental disorders* (5th ed.).
Attia, E., & Walsh, B. T. (2009). Anorexia nervosa. *The American Journal of Psychiatry*, 166(10), 1131–1138.
Halmi, K. A. (2005). The multimodal treatment of eating disorders. *World Psychiatry*, 4(2), 73–77.
Mitchell, J. E., & Peterson, C. B. (2020). An overview of eating disorders. In *Handbook of Evidence-Based Practice in Clinical Psychology*.









